Topografía de disco
La monitorización de la cabeza del nervio óptico muestra
un mapa 2D disco/copa y un mapa 3D topográfico de esta región
permitiendo una valoración cuantitativa muy precisa de su estado.
La posibilidad de realizar con el RTA informes comparativos durante
diferentes visitas del paciente es esencial para valorar la progresión
de esta enfermedad.
Espesor de retina
La utilidad del RTA en el seguimiento del glaucoma se basa en la valoración
del espesor de la retina en el polo posterior. En la región perifoveal
un 30% del grosor de la retina está compuesto de células
ganglionares y fibra nerviosa. La pérdida de estas dos capas
es la base del daño producido por el glaucoma y ocurre mucho
antes que la pérdida de campo visual. Es más, se ha observado
que el número de células ganglionares en la zona perifoveal
es constante en individuos sanos, por lo que la medida del espesor en
esta zona es menos susceptible de error.
Detección precoz de glaucoma
Pueden pasar más de diez años desde el inicio de la enfermedad
hasta que es diagnosticada. Con el RTA se puede reducir este lapso de
tiempo.
Se ha demostrado que los valores de la presion intraocular (PIO) no
siempre están relacionados con el glaucoma. Los cambios en la
cabeza del nervio óptico y en la capa de fibras nerviosas preceden
frecuentemente a los cambios en el campo visual. Sin embargo, es posible
detectar en la mácula daños debidos al glaucoma en sus
primeras fases.
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